lunes, 25 de noviembre de 2013

LO Q APRENDÍ





Voy a hablar de lo que aprendí en estos 23 años que llevo de vida en éste maravilloso mundo. 
Aprendí a defenderme de toda agresión, de no tolerar sentirme mal, de no tener miedo de mostrarme ofendidx, de que no me importe que me digan resentidx si lo estoy, que mi indignación no solo es destructora, sino también creadora, porque solo de los escombros se puede construir… 
aprendí a no callarme, a ir de frente, a decir que NO, a defender mi alegría y organizar la rabia. Aprendí a cuidar mi ánimo. 

Aprendí que mi soberbia es un arma, que mi egoísmo no es malo, sino necesario e incluso inevitable, porque todxs somos egoístas. Aprendí a querer mis lados más oscuros, mis defectos físicos, mentales, y espirituales. Aprendí a no renegar del pasado porque me hizo lo que soy ahora, y no me averwenza lo que soy. Aprendí que de mis frustraciones saco esperanzas renovadores. 
Aprendí que nadie tiene la verdad absoluta, y nadie tiene derecho a desautorizarme así como yo tampoco tengo derecho a desautorizar a nadie. 
Aprendí que la palabra de CUALKIERA tiene valor, importa una mierda de que trabaja, cuántos años tiene, cual es su condición social y económica, su identidad de género, su orientación sexual, su ideología política, su estética y apariencia, su experiencia o conocimientos previos del asunto del cual esté hablando, su nivel educativo, ni los títulos que tenga encima.
 Aprendí a derrumbar las idolatrías, a creer en mí mismx y en q las utopías son posibles, a luchar por ellas. 
Aprendí a creer en la igualdad en TODAS sus expresiones. Aprendí que soy una persona prejuiciosa (como todxs) pero que tengo que luchar día a día contra mis propios prejuicios. Aprendí a conocerme y reconocer en mí, mis peores miedos y todo aquello que odio de la humanidad y también aprendí que la vida es una lucha eterna con nosotrxs mismxs, que somos nuestrx peor enemigx y nuestrx únicx salvador/a, que tenemos que reconocer cada día nuestras actitudes de mierda y luchar por matarlas. 
Aprendí el inmenso valor exquisito de la libertad y lo importante que es liberarme de mis cadenas para ayudarme a mí y a los demás, y que para ser libre yo, primero debo respetar y defender la libertad de los demás, que no puedo ser libre mientras otrx no lo sea y que no quiero mandar a nadie y que nadie me mande. 
Aprendí a aprender de mis errores. Aprendí que la felicidad no es una meta, sino un camino. Aprendí que el amor es fugaz y tiene mil maneras de ser, no solo el amor romántico hacia una pareja que nos muestran en las novelas, tal como lo impone el hetero-patriarcado es mucho más basto que eso, se puede amar a una persona totalmente desconocida solo x unos minutos y no saber de esa persona nunka mas. 
Aprendí que mi mente es preciosa, que soy únicx tal como los son mis circunstancias, que lxs demás son también unicxs tal como los son sus circunstancias, y eso no lxs hace mejores ni peores, solamente somos… podré tener empatía pero jamás sabré q es lo q el otro piensa y siente en sus circunstancias, por eso no soy kien para juzgarlo y lo mismo pretendo q los demás hagan conmigo, aunq no siempre eso suceda. 
Aprendí que el único tiempo que existe es el presente y que no tenemos tiempo para perder el tiempo, solo tenemos el ahora. 
Aprendí que somos seres con constantes contradicciones y la vida tiene constantes contradicciones. Aprendí que TODO cambia constantemente, inevitablemente, día a día somos distintxs, y lo único constante es el cambio. 
Kizás muchas de éstas frases sean muy trilladas, pero és lo q aprendí.



Y aprendí que me amo y amo al mundo, por eso lucho x él cada día, desde mi lugar, como puedo, pero lo hago...






(texto de mi autoría, permitida su difusión)



No hay comentarios.: